Resumen del episodio
1) Celebra: Jesús te invita a celebrar la vida, el misterio de la fe. Seguramente lo habrás escuchado cada vez que el sacerdote, cuando termina de consagrar dice: “Este es el misterio de la fe”. Porque la Santa Misa, cada domingo que la celebramos, es una fiesta, es la fiesta de la fe. Es por eso que tenemos esa música, esa celebración. Estamos invitados, aunque muchas veces tengamos un poquito de cara de funeral más que de fiesta. Es Jesús el que cada domingo nos dice: “Aleluya, que estoy vivo”. Es que estamos invitados a celebrar esta fiesta, a compartir el Pan vivo y partido. Jesús es vida y te invita a celebrarla. Cada domingo te espera y te propone que, luego de celebrar juntos esta fiesta, podamos volver a nuestro hogar con paz. Te acordás aquella parte: “Pueden ir en paz”. Esa paz que solo da Él, el Señor, quien te alienta a mantenerla durante la semana. 2) Excusas: Somos muchas veces como estos tipos que aparecen en el evangelio: “Sabes qué, me gustaría ir, pero justo tengo esto que …”. A Dios…
1) Celebra: Jesús te invita a celebrar la vida, el misterio de la fe. Seguramente lo habrás escuchado cada vez que el sacerdote, cuando termina de consagrar dice: “Este es el misterio de la fe”. Porque la Santa Misa, cada domingo que la celebramos, es una fiesta, es la fiesta de la fe. Es por eso que tenemos esa música, esa celebración. Estamos invitados, aunque muchas veces tengamos un poquito de cara de funeral más que de fiesta. Es Jesús el que cada domingo nos dice: “Aleluya, que estoy vivo”. Es que estamos invitados a celebrar esta fiesta, a compartir el Pan vivo y partido. Jesús es vida y te invita a celebrarla. Cada domingo te espera y te propone que, luego de celebrar juntos esta fiesta, podamos volver a nuestro hogar con paz. Te acordás aquella parte: “Pueden ir en paz”. Esa paz que solo da Él, el Señor, quien te alienta a mantenerla durante la semana. 2) Excusas: Somos muchas veces como estos tipos que aparecen en el evangelio: “Sabes qué, me gustaría ir, pero justo tengo esto que …”. A Dios…
Episodios
Mateo 22, 1-14: Jesús, en cada misa, te invita a una gran fiesta
Escuchado1) Celebra: Jesús te invita a celebrar la vida, el misterio de la fe. Seguramente lo habrás escuchado cada vez que el sacerdote, cuando termina de consagrar dice: “Este es el misterio de la fe”. Porque la Santa Misa, cada domingo que la celebramos, es una fiesta, es la fiesta de la fe. Es por eso que tenemos esa música, esa celebración. Estamos invitados, aunque muchas veces tengamos un poquito de cara de funeral más que de fiesta. Es Jesús el que cada domingo nos dice: “Aleluya, que estoy vivo”. Es que estamos invitados a celebrar esta fiesta, a compartir el Pan vivo y partido. Jesús es vida y te invita a celebrarla. Cada domingo te espera y te propone que, luego de celebrar juntos esta fiesta, podamos volver a nuestro hogar con paz. Te acordás aquella parte: “Pueden ir en paz”. Esa paz que solo da Él, el Señor, quien te alienta a mantenerla durante la semana. 2) Excusas: Somos muchas veces como estos tipos que aparecen en el evangelio: “Sabes qué, me gustaría ir, pero justo tengo esto que …”. A Dios…
Lucas 11, 27-28: Ser felices en Cristo
Escuchado1) Una mujer: ¡Qué grande es la intuición femenina! Hoy me pongo a pensar en tantas mujeres que forjaron la fe de la Iglesia en tantos lugares. En esa abuela que enseñó a rezar a sus nietos, en esa mujer catequista que se da el tiempo para enseñar sobre Jesús, e incluso tiene que dejar solos a sus hijos para darse ese tiempito. Gracias a tantas mujeres que hoy brindan su espacio y recuerdan a tantos que vos y yo somos Iglesia. 2) Feliz quien te llevó: Es un halago a María, no tan solo por lo material y la labor propiamente maternal, sino que estamos hablando de esa fe que María contagia. En María aprendemos a confiar y a tener fe, a ser esclavos del Señor para vivir en esa misma libertad que el mismo Señor nos da. 3) Escuchar y practicar: Estamos llamados a escuchar, a aprender a escuchar y saber que uno debe callar, darse el tiempo de escuchar. Por eso, para darse el tiempo de escuchar, uno debe callar. Por ahora, esperemos. Baja un cambio y aprende a escuchar. Date tu tiempo, pero, en ese tiempo que te…
Lucas 11, 15-26: No dividirnos
Escuchado1) La muchedumbre: La gente habla y siempre hablará. Vos tenés que seguir adelante, cumpliendo tu misión, haciendo la voluntad de Dios siempre. No te marees con los comentarios de la gente, ni te detengas por aquello que hablan a los costados. Seguro que afecta y también duele, pero que no te paralice lo que otros digan y hablen de vos. Por eso, cuida tu identidad y, por sobre todo, recordá que estás aquí por y para algo. A no dejarte llevar por la “lengua a la vinagreta” y olvídate de los comentarios que a veces te hacen doler. 2) Unidos: En estos tiempos no tenés que olvidarte de que debemos estar más unidos que nunca. No podemos seguir dividiéndonos entre nosotros. Hoy tenemos que apuntar hacia adelante y seguir una misma línea de acción. Reconozco que tenemos una gran crisis (aparte de la unión): crisis de líderes. Nos faltan líderes que sepan guiar y forjar la unidad, que sepan trabajar por el bien común. Como el capitán de un equipo de fútbol, deben estar atentos a cada jugador dentro de la cancha para…
Lucas 11, 5-13: La fuerza de la oración
Escuchado1) Amigo: Todos vamos a decepcionar. Hasta te profetizo que yo voy a decepcionar a mi comunidad, a mi feligresía. Vos vas a decepcionar a los tuyos, por muy buen papá o mamá que te consideres. En algún momento, tus hijos te van a reclamar cosas que hiciste o que no hiciste, lo tienes que asumir. Tus hijos van a decepcionar a tus nietos, pero nos enseñaron con la creencia de que no hay que decepcionar a nadie. Hay tanta presión por agradar, que tenemos que reconfigurar nuestra personalidad para agradar a todo el mundo, porque no nos permitimos decepcionar. Uno trata de hacer lo mejor, pero un día te dirán: “No fuiste buen papá en esto”, o “Mira, padre Luis, no fuiste buen cura conmigo”, pero bueno: ¿quién se recibe de padre para ser padre? Nadie dice: “Ahora que soy buena mamá, voy a parir hijos”. Cuando aprendemos a vivir nos tenemos que ir. Hay gente que cree que, si me cae gordo a mí, le cae gordo a Dios, y no es así. Hace poco alguien me escribió “¡Luis, hace poco te conozco, qué decepción! Te vi en un…
Lucas 11, 1-4: Enséñanos a orar
Escuchado1) Orando: El problema de la raza humana no es que tengamos algunas manzanas podridas, si fuera eso, sacamos a las manzanas podridas y listo. El problema es que todos tenemos algo podrido en nuestro interior. Todos estamos fallados y en proceso de recuperación. No hay manzanas sanas y menos en la iglesia. No hay familias superfelices, Iglesia santa, gente totalmente pura, porque todos los que sean pastores, curas, obispos o líderes religiosos nos van a decepcionar, porque todos nos enfrentamos a las mismas tentaciones abrumadoras y a todos nos han herido y, posiblemente, los más lastimados somos los que predicamos. A todos nos cuesta perdonar, y nos cuesta trabajo, porque no somos más santos ni mejores que los que se sientan en un banco de iglesia. No hay tentación distinta para ovejas y otra para líderes, todos somos increíblemente humanos, pero nos asusta admitirlo. Comprendí que es un alivio absoluto cuando un líder o (en mi caso) un cura confiesa su humanidad, pero nos asusta ser transparente y se…